“Sangue e Terra”: un himno moderno que dialoga con los cantos de la inmigración italiana

Una nueva canción, creada por João Paulo Zago con ayuda de la inteligencia artificial, está llamando la atención de las comunidades italianas en Brasil y en el exterior. Se trata de “Sangue e Terra”, una composición que rescata la memoria de la inmigración italiana y, al mismo tiempo, proyecta una identidad orgullosa y colectiva para el presente.

La letra evoca imágenes fuertes: manos callosas, fotos antiguas, maletas cargadas de historias, dialectos olvidados. Pero, en lugar de limitarse al lamento, se eleva como afirmación de pertenencia: “italiani ovunque, ma l’anima sta qua”. Es el corazón que late incluso a la distancia, una italianidad que sobrevive y se reinventa.

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La composición – la quinta de este tipo desde la promulgación del Decreto de la Vergüenza, que limitó drásticamente la transmisión de la ciudadanía italiana por nacimiento – surge en un período en el que la comunidad ítalo-descendiente más grande del mundo celebra el sesquicentenario de la gran inmigración italiana en Brasil.

Diálogo con la tradición – Históricamente, las canciones de la inmigración nacidas entre finales del siglo XIX y principios del XX expresaban sobre todo dolor y nostalgia. Clásicos como “Mamma son tanto felice” o cantos regionales, como los vénetos y friulanos, celebraban a la madre, la aldea, el dialecto y la tierra natal. Muchos de esos versos estaban marcados por la melancolía de la partida, el apego al origen y la ausencia de horizontes en el nuevo país.

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En “Sangue e Terra”, en cambio, el énfasis se desplaza: la nostalgia no desaparece, pero se transfigura en orgullo colectivo. Italia no aparece solo como un recuerdo lejano, sino como una presencia viva: “sentiamo Roma che ci prende per mano”, a pesar del Decreto de la Vergüenza (sin mencionarlo directamente).

Del lamento al himno – Mientras las antiguas tarantelas migratorias o canciones como “Core ’ngrato” tenían un carácter más íntimo, la obra de Zago adquiere un tono coral, casi de himno. El estribillo repetido, con pequeñas variaciones, fue construido para ser entonado en comunidad: “Siamo sangue e terra, fuoco nella pelle, figli del vento, radici ribelli”.

En este aspecto, la canción se aproxima a la tradición operística de Verdi, especialmente al célebre “Va, pensiero”, que transformó el exilio en canto colectivo de identidad. Hay una nueva “arpa d’or” que susurra lugares “ove olezano tiepidi e molli”, las dulces auras del suelo natal.

Memoria y trabajo – La referencia al sacrificio de los inmigrantes — “entre fábricas, campos y sudor” — evoca la temática de los cantos históricos. Pero en “Sangue e Terra” cada apellido se eleva a puente en el tiempo, uniendo el pasado de los antepasados con el presente de los descendientes.

Así, el trabajo ya no es solo expresión de sufrimiento: es parte de la construcción de un legado y de la reafirmación de la italianidad en el mundo.

La voz de la diáspora del siglo XXI – Comparada con las canciones tradicionales, “Sangue e Terra” se destaca por unir raíces y futuro. Si los cantos antiguos estaban atrapados en la añoranza, la nueva composición propone una mirada afirmativa: los italianos en el exterior ya no son solo “emigrantes” o “extranjeros”, sino protagonistas de una historia viva que continúa escribiéndose.

Junto a los himnos de la emigración, esta música puede convertirse en un referente contemporáneo para millones de ítalo-descendientes esparcidos por el mundo. Un canto de la diáspora, que honra el pasado pero proyecta esperanza e identidad hacia el futuro. Lo quiera el ministro Tajani (y todos los demás…) o no.

Al lado de “Anima d’Italia” (Jonathan Zonatto), “Lontano da Casa” (Trio Sonata Italia), “Siamo ancora qui” (Iara Brito), y “L’italiano di seconda categoria” (parodia de L’italiano de Toto Cutugno, de Darius y Giuliano Emrani), la música de Zago pasará a la historia en el capítulo de las reacciones a una de las decisiones políticas más equivocadas de Italia hacia su propia diáspora. Y, con seguridad, será tema de apertura de muchos “4Chiacchiere Insieme” en su canal de YouTube.

Para João Paulo Zago, reconocido consultor en el área de ciudadanía italiana, “el objetivo, al crear la canción, era bastante sencillo: llegar al público con una banda sonora en los moldes con los que nos acostumbramos cuando encendemos la radio en el coche o vemos un episodio de telenovela o serie en el sofá, con ‘insights’ de rescate de la memoria familiar y del contexto actual”.

“Es bonito – añade el consultor – pensar que a veces podemos estimular al oriundo inmerso en la cotidianidad con un himno pop del día a día, de la misma forma en que nos apegamos a las narrativas de las tramas que vemos”.